miércoles, 25 de febrero de 2009

Amnesia K

Con un discurso bien de campaña, el presidente y titular del PJK está de “apariciones publicas” en el conurbano bonaerense destilando todo lo que hace falta en estos casos. Critica a los medios y los enrostra poner trabas y condicionar la gobernabilidad su señora esposa, dicho esto como si por culpa de los medios Cristina está llevando adelante su condicionado gobierno, en si esto es negar que él mismo es el responsable de todos los libretos que direccionan al país desde el “doble comando” que opera en Olivos y que su cónyuge es la responsable de ejecutar sin miramientos.
Al campo le sigue endosando la pobreza del país porque se niegan a aportar más para nutrir de alimentos la mesa de los argentinos, un debate por ahora interminable, al menos hasta que los K abandonen Balcarce 50. Y para poner en la misma coctelera también critica a la heterogénea oposición y a quienes han emprendido el éxodo de las filas kirchneristas.
Los acusa de “traidores”, justamente NK acusa de traidores a los mismos que a través de la traición lo ayudaron para que construya su propio camino y ahora ante la deserción los encasilla como “la alianza residual que se fue en helicóptero en el 2001”.
Él mismo sabe muy bien que nuestra política se nutre de traiciones varias, por caso, en pleno menemismo había dicho del riojano que era el mejor presidente de la historia desde Perón, ahora no se cansa de atribuirle todos los males, su amnesia patagónica no lo deja recordar que cuando gobernaba Santa Cruz fue uno de los tantos beneficiados de la política económica de los 90.
Traidores llama a quienes se apartan de la intolerancia K, justamente Néstor, el mismo que llegó del sur bajo el ala de Duhalde y que una vez sentado en el sillón de Rivadavia, mandó a su mujer a decirle mafioso y que representaba la escoria menemista.
¿Qué sería de la política si no existiera la traición?

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