sábado, 14 de marzo de 2009

Se hunde el barco

El anuncio oficial sacudió la modorra del viernes 13 poco después del mediodía. El adelantamiento de las elecciones legislativas, inicialmente pautadas para el próximo octubre, para el más cercano domingo 28 de junio, removió el avispero vernáculo y hizo trinar hasta los tuétanos a la corporación política como nunca antes.
Emulando a la ex primera ministra británica Margaret Thatcher en abril de 1982, cuando el lunes 5 de ese mes resolvió enviar a los mares del Sur la tremenda y punitiva Task Force con el objetivo único de retomar el archipiélago malvinense, el matrimonio morganático gobernante resolvió de un plumazo quemar las naves y presentar una ultima y quizá, definitiva batalla.
Pero lo peor del caso es que esta decisión, a todas luces pensada a medias y decidida en la soledad del bunker de Olivos, para nada condice con lo expresado hace escasos momentos en Rawson (Chubut) por la Presidenta Cristina F de K, que es la única alternativa posible para convocar al diálogo intersectorial, sino un manotazo de ahogado para evitar el más que previsible marasmo social antes del décimo mes de este agitado 2009.
Es que ya nadie se sorprende por el elevado grado de descontento entre el grueso del pueblo argentino, más que harto de que lo maltraten desde arriba y de sufrir a diario los coletazos de la asesina inseguridad que para nada es una mera sensación.
Ambos saben que tiene los tiempos contados, y dolorosamente cayeron en la cuenta el anterior domingo cuando en Catamarca perdieron por un margen del 10%. A pesar de los turbios e inútiles fuegos de artificio de la escasa prensa adicta, aún sangran por la herida y este es el motivo esencial de semejante salto hacia adelante.
Demudados por semejante revelación, el grueso de los analistas siguen atrancados de la mandíbula, sobrepasados por esta dosis de realismo cuasi mágico al cual nos tienen sometidos los K desde hace 5 largos años.
Y lo que queda en el medio de semejante delirio, es inferir y responder cabalmente que tamaña solución no encierra un salto hacia el vacío, que se vislumbra abajo pero sin red de contención.

Fernando Paolella
Tribuna de Periodistas

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